Regalar rosas este 14 de febrero, no es amistoso para el medio ambiente

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Para este día del Amor y la Amistad, se cuenta con una producción de un millón 128 mil 675 de rosas que se cosechan en un área de 11.4 hectáreas.
La Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) explica que las flores se comercializan principalmente en los mercados locales de Madreselva, Palacio de la Flor, Acuexcómatl, en San Luis Tlaxialtemalco, Cuemanco, así como en el mercado de Jamaica y la Central de Abastos.

En  las celebraciones de este 14 de febrero, informa que a través de la estrategia “Consume local”, se apoya a los productores de plantas ornamentales a comercializar sus flores en distintos puntos de la ciudad, sin intermediarios.
Estas plantas se siembran bajo sistemas de temporal o agricultura protegida o invernaderos y su producción anual es de seis millones 978 mil 100 plantas en un espacio de poco más de 270 hectáreas.

Aunque comprar ramos de flores para regalar este 14 de febrero ayuda, de cierta forma, a activar la economía, la realidad es que también tiene un impacto que perjudica  al medio ambiente y a la sociedad, ya que  el 83% de las flores cortadas genera dióxido de carbono; sin mencionar que se marchitan en pocos días. Además, en algunas regiones, la producción masiva de flores resulta con más daños para la comunidad que ganancias económicas debido a que los químicos usados pueden dañar la salud y el agua que podría usarse para un consumo propio.

Regalar flores es socialmente un símbolo de amor y admiración, y no es necesario acabar con esta tradición, pero se podrían adoptar otras alternativas que contribuyan al cuidado del ambiente. ¿Por qué no regalar tarjetas de papel reciclado? ¿Por qué no obsequiar macetas con flores que generarán oxígeno y no morirán en unos días?
Podríamos apostar por olvidarnos de lo tradicional y obsequiar flores locales cortadas del jardín, o comprarlas en  viveros responsables que las certifique del comercio, o regalar plantas orgánicas.

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